LOS BAHAIS
Bahá'u'lláh
MENSAJERO DE DIOS
Los escritos de Bahá'u'lláh ofrecen respuestas a preguntas teológicas y filosóficas que desde hace milenios han embargado a la humanidad: ¿Quién es Dios?, ¿qué es el bien?, ¿por qué estamos aquí? También dan respuesta a las preguntas que se plantean los pensadores contemporáneos sobre la naturaleza humana, la posibilidad de la paz, así como sobre el bien que para la seguridad y bienestar humanos se deriva de los enseñanzas divinas.
A mediados del siglo pasado, el "Pozo Negro" de Teherán era una de las mazmorras más tristemente célebres del Cercano Oriente. Con anterioridad había servido como depósito subterráneo de aguas de un baño público. Un estrecho pasadizo, consistente en tres tramos de escaleras empinadas, constituía la única vía de entrada o salida. Rodeados de sus propias inmundicias, los prisioneros languidecían en la lóbrega oscuridad de un pozo gélido y hediondo.
Esta misma atmósfera fue el escenario del acontecimiento más extraño y deseado de cuantos puedan ocurrir: fue allí donde un ser mortal, un hombre externamente como los demás, fue llamado por Dios a ser portador de una nueva revelación religiosa.
Corría el año 1852, ese hombre era un noble persa conocido hoy como Bahá'u'lláh. Durante el encarcelamiento, mientras sus pies eran presa del cepo y de su cuello pendía una cadena de 35 kilogramos, Bahá'u'lláh tuvo una visión de la voluntad de Dios para la humanidad.
El acontecimiento cabe ser comparado con esos momentos estelares del pasado en que Dios se reveló a Sus Mensajeros: cuando Moisés se acercó a la Zarza Ardiente, cuando Buda recibió su primera iluminación debajo del árbol del Bodhi; cuando el Espíritu Santo se posó en forma de paloma sobre Jesús; o cuando el arcángel Gabriel se apareció a Muhammad.
La experiencia del Pozo Negro marcó el inicio de un período de revelación religiosa en que Bahá'u'lláh, durante cuarenta años, había de revelar infinidad de libros, tablas y epístolas que hoy forman el núcleo de las escrituras sagradas de la Fe Bahá'í. En esos escritos está contenido el armazón que ha de propiciar la reconstrucción espiritual, moral, económica y política de la sociedad.
En el pasado, los Mensajeros de Dios se dieron a conocer mediante la palabra y la predicación. Tales efusiones fueron registradas por otras personas, a veces en vida del Profeta; otras veces, ya con posterioridad, partiendo de los recuerdos de Sus seguidores. En el caso del Fundador de la Fe Bahá'í, sin embargo, fue Él mismo Quien de Su puño y letra escribió el texto revelado o bien lo dictó a creyentes que hacían servicio como amanuenses.
Además de responder a las preguntas teológicas y filosóficas que desde hace milenios tanto han preocupado a la humanidad (¿Quién es Dios?, ¿qué es el bien?, ¿por qué estamos aquí?), Bahá'u'lláh también da respuesta a las preguntas que se plantean los pensadores contemporáneos: ¿Qué motiva al hombre?, ¿es posible una paz auténtica?, ¿se preocupa Dios todavía de la humanidad?
Bahá'u'lláh, cuyo nombre significa en árabe "La Gloria de Dios", nació el 12 de noviembre de 1817 en Teherán. Era hijo de Mirzá Buzurg-i-Núrí, un acaudalado ministro del Gobierno. El nombre de Bahá'u'lláh era Husayn-'Ali y el origen de Sus ancestros se remontaba a las grandes dinastías del pasado imperial. Durante Su juventud Bahá'u'lláh disfrutó de una vida principesca y de una educación centrada en la equitación, la esgrima, la caligrafía y la poesía clásica.
En octubre de 1835, Bahá'u'lláh contrajo matrimonio con Ásíyih Khánum, hija de otro noble de quien tuvo tres hijos: un varón, 'Abdu'I-Bahá, nacido en 1844; una hija, Bahíyyih, nacida en 1846; y otro varón, Mihdí, nacido en 1848.
Bahá'u'lláh, tras declinar la carrera ministerial que tenía ante Sí, escogió consagrar todas Sus fuerzas a la beneficencia, lo que ya a comienzos de la década de 1840 le valió ser conocido como "Padre de los pobres". En 1844 esta existencia privilegiada cambió repentinamente de signo: Bahá'u'lláh se había convertido en uno de los grandes defensores del movimiento babí.
El movimiento babí, precursor de la Fe Bahá'í, barrió Irán como un torbellino, atrayendo sobre sí la persecución feroz del clero. Tras la ejecución de su Fundador, el Báb, Bahá'u'lláh fue arrestado para ser conducido, encadenado y a pie, hasta Teherán. Allí algunos cortesanos y clérigos influyentes solicitaron la pena de muerte. Pero la vida de Bahá'u'lláh quedó a resguardo gracias a Su reputación personal, la posición social de Su familia y las protestas de algunas embajadas occidentales.
Por consiguiente, fue arrojado al infame "Pozo Negro" (Siyah-Chal, en persa). Las autoridades confiaban en que este castigo acabase con Su vida. No fue así. Aquella mazmorra se convirtió en la cuna de una nueva revelación.
Los Bahá'ís
UNA COMUNIDAD MUNDIAL
Fundada hace un siglo y medio, la Fe Bahá'í es hoy en día una de las religiones mundiales de mayor crecimiento. Con sus más de cinco millones de seguidores repartidos por no menos de 232 países y territorios dependientes, se ha convertido en la segunda religión por extensión geográfica, superando a todas las demás religiones excepto al cristianismo. Los bahá'ís residen en más de 116.000 localidades distribuidas por todo el mundo. Tal expansión constituye un fiel reflejo de su entrega al ideal de una ciudadanía mundial.
EI carácter global de la Fe Bahá'í queda reflejado en la composición de sus miembros. Los bahá'ís constituyen un microcosmos en el que están representadas la práctica totalidad de las naciones, grupos étnicos, culturas, profesiones y clases sociales. Cerca de 2.100 grupos étnicos y tribales forman sus filas.
El hecho de que este vasto conjunto forme una comunidad libre de cismas y facciones hace que la Fe Bahá'í constituya posiblemente la entidad organizada más diversa y extendida de la Tierra.
El Fundador de la Fe Bahá'í fue Bahá'u'lláh, un noble persa de Teherán, quien a mediados del siglo XIX cambió una vida principesca por otra de persecución y privaciones.
Bahá'u'lláh proclamó ser nada menos que un nuevo Mensajero de Dios. Su biografía, obra e influjo presentan un marcado paralelo con la vida de Abraham, Krishna, Moisés, Zoroastro, Buda, Cristo y Muhammad. Los bahá'ís ven en Bahá'u'lláh a la Manifestación de Dios más reciente en la línea sucesiva de Mensajeros Divinos.
" Éste es el Día en que los favores más excelentes de Dios han sido derramados sobre la humanidad, Día en que la gracia más poderosa ha sido infundida en todas las cosas creadas ". --Bahá'u'lláh
La unidad es el mensaje fundamental proclamado por Bahá'u'lláh, al enseñar que hay un solo Dios y una sola raza humana, y que las religiones diversas del mundo han constituido etapas en la revelación de la voluntad divina. "En este dia -afirma Bahá'u'lláh- la humanidad ha llegado a su madurez colectiva. Tal y como lo prometían las escrituras de todas las religiones, ha llegado la hora en que los pueblos del mundo habrán de integrarse pacíficamente en una sociedad global. "La Tierra es un solo país y la humanidad sus ciudadanos".
La Fe fundada por Bahá'u'lláh, la más reciente de las religiones independientes, destaca sobre sus hermanas en varios sentidos. Por ejemplo, por poseer un sistema administrativo universal por el que cada año se eligen órganos bahá'ís de gobierno en más de 18.000 localidades.
También adopta un sistema peculiar (incluso radical a veces) para la solución de los problemas sociales contemporáneos. Las Escrituras Bahá'ís y las actividades de todo género emprendidas por sus seguidores abarcan prácticamente todos los dominios de la vida actual, desde las nuevas formas de concebir la diversidad cultural y la conservación del medio ambiente, a la descentralización de la toma de decisiones, pasando por un compromiso renovado hacia la ética y la vida familiar, sin omitir la llamada a un "Nuevo Orden Mundial".
Pero el logro más destacado de esta Fe no es otro que el de su unidad. A diferencia de otras religiones -por no decir nada de los movimientos políticos y sociales- la Fe Bahá'í ha logrado resistir ese impulso perenne que empuja hacia la división sectaria. A pesar de haber padecido una historia tan turbulenta como la de las religiones del pasado, su unidad no ha podido ser quebrada.
Durante estos últimos cien años el proceso de unificación mundial por el que Bahá'u'lláh abogó, ha dado grandes pasos. Los nuevos procesos históricos han hecho que las barreras tradicionales de raza, clase, nación y credo se hayan venido abajo gradualmente. En su debido momento las fuerzas en concurso -así lo predijo Bahá'u'lláh- habrán de alumbrar una civilización universal. De ahí que la principal empresa que aguarda a los pueblos de la Tierra sea la aceptación de su común humanidad y la creación de un mundo nuevo.
" La vitalidad de la creencia en Dios se extingue por toda la Tierra; nada que no sea su medicina íntegra podrá restaurarla ". --Bahá'u'lláh
Para que florezca una sociedad universal -asegura Bahá'u'lláh- es preciso fundarla sobre ciertos principios fundamentales, a saber: la eliminación de toda clase de prejuicios; la igualdad completa de los géneros; el reconocimiento de la unidad esencial de las grandes religiones; la eliminación de la pobreza y riqueza extremas; la educación universal; la armonía de la ciencia y la religión; el equilibrio sostenible entre naturaleza y tecnología; y el establecimiento de un sistema federativo mundial basado en la seguridad colectiva y la unidad de la humanidad.
Los bahá'ís de todo el mundo expresan su compromiso con estos principios sobre todo a través de su transformación personal y comunitaria. Dicho compromiso tiene en parte su reflejo en los variados proyectos de desarrollo económico y social que a pequeña escala, y con apoyo de gentes sencillas, vienen realizando las comunidades bahá'ís desde hace algunos años.
Con la creación de esta red unificada de consejos locales, nacionales e internacionales de gobierno, los seguidores de Bahá'u'lláh han conseguido formar una comunidad mundial diversa y extraordinariamente extendida, poseedora de un patrón de vida propio, y capaz de ofrecer a la sociedad un modelo esperanzador de colaboración, armonia y actividad sociales. En un mundo de lealtades divididas es éste un logro singular.
Unidad en la diversidad
CAMBIAR EL MUNDO COMPARTIENDO UNA MISMA VISIÓN OBJETIVO DE LOS BAHÁ'ÍS
Desde siempre han surgido comunidades al abrigo de las creencias religiosas. Las comunidades bahá'ís se distinguen por un modo de vida singular.
Kimiko Schwerin y su marido estadounidense John viven en un barrio de Tokio en donde regentan con éxito una escuela de idiomas. Nacida en Nagasaki, Schwerin ha roto en cierto sentido los moldes que definían a la mujer de su generación. No sólo escogió casarse con un extranjero -hecho que en cierta ocasión le valió la bofetada de un desconocido disconforme-, sino que además participa en una variedad de actividades dedicadas a la promoción de la igualdad de la mujer.
Stanlake Kukama, quien en su juventud fue funcionario regional del Congreso Nacional Suratricano, abandonó la política en la década de los 50 para seguir otra forma de acabar con el apartheid de su tierra nativa. Aunque ahora ya está retirado, durante los últimos 30 años su meta ha sido ayudar a la construcción de una comunidad integrada capaz de demostrar que negros y blancos pueden convivir armoniosamente en Suráfica.
"Todos los hombres han sido creados para llevar adelante una civilización en continuo progreso". --Bahá'ú'lláh
Primo Pacsi vive en las grandes altitudes de los Andes bolivianos. Allí, en la ladera pronunciadísima de una colina, en una tierra que ha pertenecido a su familia durante generaciones, se dedica al cultivo de la patata. Pacsi es un indio aymara cuya educación apenas alcanza al cuarto curso de enseñanza primaria. No obstante, ha sido él quien ha ayudado a formar un jardín de infancia, logro educativo especialmente importante para el desarrollo de los niños. También ha sido él quien ha hecho posible la instalación en el pueblo de un invernadero solar merced al cual pueden sus vecinos cultivar frutas y verduras que nunca habrían crecido a la intemperie de tales altitudes.
Por más que su educación y cultura de origen difieren, Schwerin, Kukama y Pacsi están unidos por sus creencias bahá'ís y por su compromiso ante lo que estos ideales representan.
La Comunidad Mundial Bahá'í es quizá la entidad más diversa y extendida del planeta. Quizá también sea la organización mundial más unida del globo, hecho que constituye su característica más llamativa.
"Permitid que vuestra visión abarque el mundo y no quede confinada a vuestras personas". --Babá'u'lláh
Los bahá'ís, aunque procedentes de religiones variadísimas (budismo, cristianismo, hinduismo, islam, jainismo, judaísmo, sikhismo, zoroastrismo, animismo y agnosticismo), poseen su propio conjunto de enseñanzas sagradas, observan un código de conducta y de preceptos religiosos, y actúan de acuerdo con un sistema administrativo internacional del que reciben orientación continua.
Su sentido de la unidad va más allá de compartir una misma teologia y está comprometido en un programa permanente de refinamiento moral, espiritual y social en el que están representados los más altos ideales de la civilización.
La promoción de la igualdad del hombre y la mujer es una de sus metas primordiales, como lo es también la erradicación del racismo y de la confrontación étnica. La promoción del concepto de justicia económica para todos los pueblos es otro de sus grandes objetivos, al igual que lo es la extensión universal de la educación. La comunidad bahá'í rechaza toda forma de superstición e invita a sus seguidores a adoptar como suyos los criterios morales más exigentes. La paz mundial y el establecimiento de una Comunidad de Naciones es y continuará siendo su preocupación distintiva.
A decir verdad, no existe organización mundial con un grado parejo de diversidad, ya sea religiosa, política o social, que cuente con miembros tan empeñados en hacer realidad una concepción tan singular, coherente y universal.
La fuente de esta visión es Bahá'u'lláh (1817-1892), el Fundador de la Fe Bahá'í, un noble persa cuyos cuarenta últimos años de vida transcurrieron en el exilio o en la cárcel. En sus escritos, equivalentes a más de 100 volúmenes, halla sus cimientos la actual comunidad mundial bahá'í
Enseñanzas morales y sociales
PROGRESO Y TRADICIÓN EN POS DE LA UNIDAD
Nunca antes ha habido un vaticinador, futurista o profeta cuya visión haya descrito con tanta precisión los rasgos críticos de la actual escena humana.
Una de las características distintivas de los Escritos de Bahá'u'lláh estriba en el grado de precisión con que éstos describen los temas fundamentales a que se enfrenta hoy día la humanidad.
En Sus obras Bahá'u'lláh abogó por una reestructuración completa sel orden social del mundo. Todos los aspectos de la vida debían quedar afectados por tal renovación, desde la moralidad personal, pasando por la economía, al Gobierno; desde el desarrollo de la comunidad a la práctica religiosa.
El tema central presente en los escritos de Bahá'u'lláh se resume así. Hay una sola humanidad, y ha llegado la hora de que se funda en una sola sociedad. Gracias a un proceso histórico irresistible, las barreras tradicionales de raza, clase, credo, fe y nación van a derrumbarse. Las fuerzas que animan tal proceso -afirma Baháu'lláh- alumbrarán una civilización universal. Las crisis que afligen al planeta en la actualidad plantean crudamente la necesidad de que todos sus pueblos acepten que son parte de una misma humanidad y trabajen hacia la consecución de una sociedad global realmente unida.
Bahá'u'lláh describió algunos de los principios rectores sobre los que habrá de asentarse una civilización semejante. Entre ellos figuran: la eliminación de todas las formas de prejuicio; la igualdad completa de los dos géneros; el reconocimiento de la unidad esencial de las grandes religiones; la eliminación de la pobreza y riqueza extremas; la educación universal; la armonía de la ciencia y la religión; el equilibrio sostenible entre naturaleza y tecnología; un elevado sentido de la ética personal; el establecimiento de un sistema federal mundial basado en la seguridad colectiva y la unidad de la humanidad.
Dichos principios, al enlazar entre sí cuestiones referentes al papel de la mujer, las relaciones raciales, la justicia económica, la degradación medioambiental y el orden mundial, vienen a ilustrar las preocupaciones que han animado a uno de los movimientos más dinámicos del siglo. Preocupaciones que luego han ocupado lugares muy destacados en el orden del día de la humanidad.
Nunca antes ha habido un vaticinador, futurista o profeta cuya visión haya descrito tan certeramente los rasgos críticos del panorama humano.
Lejos de haber sido relegadas al olvido, las cuestiones abordadas por Bahá'u'lláh dominan hoy la vida colectiva de la humanidad.
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Unidad es la meta
El carácter progresivo de la Fe Bahá'í hunde sus raíces en la importancia que Bahá'u'lláh otorga a la unidad. A decir verdad, si hubieran de resumirse sus enseñanzas en una sola palabra, ésta sería "unidad".
En Sus escritos, Bahá'u'lláh puso de relieve la importancia -y la realidad- de la unidad. En primer lugar, Dios es uno. Todas las grandes religiones del mundo son una, pues representan las diferentes respuestas de la humanidad a la revelación de la palabra y voluntad de Dios de la que han sido portadores los sucesivos Mensajeros de Dios. Tal es en esencia el concepto de unidad sobre el que descansan las demás enseñanzas bahá'ís.
Otros principios arrancan del concepto de unidad Divina y religiosa. Así, Bahá'u'lláh enseña que todas las personas, en tanto criaturas de Dios, son parte de un solo pueblo. Vistas desde este ángulo las distinciones de raza, nación, clase u origen étnico resultan efímeras. Del mismo modo hay que descartar toda noción de superioridad individual, tribal, provincial o nacional. La voz de Dios, hablando por boca de Bahá'u'IIáh, proclama:
"¿No sabéis por qué os hemos creado a todos del mismo polvo? Para que nadie se exalte por encima de los demás. Reflexionad en vuestros corazones sobre el modo como fuisteis creados. Puesto que os hemos creado a todos de una misma sustancia os incumbe ser como una sola alma, caminar con los mismos pies, comer con la mismo boca y habitar en la misma tierra, para que de vuestro ser más íntimo, y de vuestros actos y obras se hagan manifiestos los signos de la unidad y de la esencia del desprendimiento".
unidad de la humanidad
La unidad de la humanidad es el concepto que sirve de base a los demás principios de justicia social de la Fe Bahá'í.
Baháu'lláh condenó el prejuicio racial y étnico con estas palabras de apremio: "Cierra tus ojos a las diferencias raciales, y a todos extiende tu bienvenida con la luz de la unidad".
"Las mujeres y los hombres han sido y siempre serán iguales a los ojos de Dios ". --Baháu'lláh
Asimismo, Bahá'u'lláh proclamó inequívocamente la igualdad de los géneros -en una época en la que el movimiento feminista comenzaba a luchar por el sufragio, una idea desconocida por completo en el Oriente Medio. Este hecho Le convierte en el primer Fundador de una religión en la que se defiende la igualdad estricta de¡ hombre y de la mujer.
Más aún, en el supuesto de que la familia (o la sociedad) carezca de medios para educar a sus hijos con equidad, las chicas deberían ser tratadas con preferencia. "Hasta que la realidad de la igualdad entre la mujer y el hombre no sea alcanzado y firmemente establecida, no será posible que la humanidad alcance el máximo desarrollo social", afirman las escrituras bahá'ís.
La meta de la igualdad completa no pasa por alto las diferencias naturales que se dan entre los dos géneros. Bahá'u'lláh hace hincapié en la importancia de la maternidad, paternidad y vida familiar.
" Aquel que es tu Señor, el Todomisericordioso, abriga en su corazón la esperanza de ver a la raza humana como una sola alma y un solo cuerpo ". --Bahá'u'lláh
Por otra parte, Bahá'u'lláh hace un llamado a la justicia económica, corolario natural del principio bahá'í de la unidad del género humano. En Sus escritos Bahá'u'lláh se explaya detenidamente sobre la necesidad de promover la justicia económica y propone para ello remedios específicos con los que pueden moderarse las desigualdades extremas de riqueza que se dan en nuestra sociedad. Entre tales remedios se cuentan la redistribución de la riqueza mediante el impuesto sobre la renta así como el concepto de distribución de los beneficios.
Partiendo de la inmensa capacidad de progreso que anida en la humanidad, los escritos bahá'ís consecuentemente hacen de la educación una de sus preocupaciones principales. "Trato a la persona como si fuera una mina rica en gemas de valor inestimable", escribió Bahá'u'lláh. "Sólo la educación puede hacer que revele sus tesoros, y capacitar a la humanidad para sacar provecho de sus entrañas".
La educación, según esto, debería ser universal e incorporar la enseñanza positiva de los valores espirituales y de las actitudes morales. Desde el punto de vista bahá'í la "educación básica" del futuro deberá ir mucho más lejos que el aprendizaje memorístico o la enseñanza de unas cuantas destrezas. Los estudiantes deben tener a su disposición herramientás que les permitan analizar las necesidades sociales, tomar parte en los planes y actividades de su comunidad e investigar la verdad por su propia cuenta. La unidad de la humanidad es el elemento esencial del currículum bahá'í.
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La ciencia y la religión
El tema de la unidad también está presente en las enseñanzas bahá'ís relativas a la ciencia. Los escritos de Bahá'u'lláh presentan la religión y la ciencia como enfoques diferentes y armoniosos que hacen posible una mejor comprensión de la realidad. Los dos caminos son, en esencia, compatibles y se refuerzan mutuamente.
El método científico es el instrumento con que la humanidad cuenta para entender el lado físico del universo. Gracias a él puede describirse la composición del núcleo atómico o la estructura del DNA. En él se encuentra la llave que da paso al descubrimiento de nuevas tecnologías. Sin embargo, la ciencia no nos instruye en el uso que debamos hacer de tales conocimientos. La revelación de Dios, en cambio, sirve de fundamento para los fines y valores de nuestra vida. Da respuesta a las preguntas sobre la moralidad, sentido de la vida y relación con Dios, preguntas que la ciencia no puede responder.
La investigación independiente de la realidad, sea científica o religiosa, recibe una atención especial en los escritos de Bahá'u'lláh. Las personas deben esforzarse por liberarse de los prejuicios, las presunciones y la mera adhesión a la tradición o autoridad tradicional. La consulta es un instrumento crítico para el descubrimiento de la verdad. [Véase pág. 43.]
Bahá'u'lláh aboga por la adopción de un idioma auxiliar internacional que sirva para promover la unidad. "Se acerca el día cuando todos los pueblos de la tierra habrán adoptado un idioma universal y un sistema común de escritura",
Bahá'u'lláh escribe en una de sus Tablas. "Cuando esto llegue a ser realidad, cualquiera que sea la ciudad hacia la que una persona se proponga viajar, será como si esa persona hubiese entrado en su propia casa". Importa destacar el término "auxiliar". La exhortación de Bahá'u'lláh no es un mandato para la uniformidad cultural. A decir verdad, las enseñanzas bahá'ís destacan y promueven el valor de la diversidad cultural. Cuando estos principios fueron enunciados por vez primera hace más de cien años, eran más radicales que ningún otro programa que haya podido elaborarse. El hecho de que con el tiempo no hayan perdido vigencia, sino que más bien la hayan reforzado al difundirse mundialmente, dan fe de la autenticidad con que fueron alumbrados.
La línea de conducta que Bahá'u'lláh ha sentado como patrón de la persona (casada o no, individualmente considerada o como miembro de una familia) responde cabalmente a las verdaderas necesidades de la sociedad actual. Al igual que ocurre con los principios sociales, las leyes de Bahá'u'lláh relativas a la moral individual y a la estructura de la familia aspiran a promover la unidad y bienestar de la familia en su conjunto. "Quienes hayan sido dotados de perspicacia reconocerán al punto que los preceptos sentados por Dios constituyen los medios más elevados para el mantenimiento del orden del mundo y la seguridad de sus pueblos", escribe Bahá'u'lláh.
" El bienestar de la humanidad, su paz y seguridad, no podrdán ser alcanzados hasta que su unidad sea firmemente establecida". --Bahá'u'lláh
Es precisamente esta perspectiva, en la que los criterios de conducta social y personal sentados por Bahá'u'lláh se alían para resolver problemas hasta hoy día considerados irresolubles, la que justifica el optimismo con que la comunidad mundial bahá'í aborda sus tareas. Ya se trate de la degradación medioambiental, el flagelo del racismo, o el desgaste de la familia, los bahá'ís tienen la convicción de que los escritos de Bahá'u'lláh proporcionan respuestas adecuadas. El compromiso de los bahá'ís consiste justamente en compartir con los demás estas convicciones y respuestas.
Creencias espirituales de la Fe Bahá'í
LO QUE BAHÁ'U'LLÁH ENSEÑA ACERCA DE DIOS, LA RELIGIÓN Y LA NATURALEZA HUMANA
En la Historia, la llegada de un nuevo Mensajero de Dios representa un momento crucial de la humanidad. Cada Mensajero impulsa un renacimiento espiritual gracias al cual la persona se regenera y la sociedad logra avanzar. La revelación de Bahá'u'lláh y el resurgir espiritual que la acompaña resultan especialmente significativos al coincidir con la madurez de la humanidad.
Hay un solo Dios, Creador del Universo. A través de la Historia Dios se ha revelado a la humanidad a través de una serie de Mensajeros Divinos, cada uno de los cuales ha sido fundador de una gran religión. Entre ellos se encuentran Abraham, Krishna, Zoroastro, Moisés, Buda, Jesús, Muhammad. Esta sucesión de Maestros es el reflejo de un solo "plan divino" por el que a lo largo de la historia las personas han tenido conocimiento de su Creador y han desarrollado sus capacidades morales y espirituales. En este proceso la meta ha sido ir preparando a la humanidad para que alumbre una civilización global, única y en continuo progreso. Bahá'u'lláh es el último de los Mensajeros en revelarnos la voluntad de Dios.
Esto es en síntesis lo que Bahá'u'Iláh enseña sobre Dios, la religión y la humanidad. Los bahá'ís suelen expresar estas creencias remitiéndose sencillamente a la unidad de Dios, la unidad de la religión y la unidad de la humanidad. En efecto, la unidad es el tema en el que se engloban todas las demás creencias baháís. Dicho en términos teológicos, la unidad se hace patente en la existencia de un plan único de Dios para la humanidad.
Junto con estas ideas se encuentra esa otra según la cual la persona es un ser esencialmente espiritual. Aunque los seres humanos posean un cuerpo físico, lo que mejor los identifica como tales personas es el alma invisible, racional y sempiterna.
El alma anima al cuerpo y distingue a la persona del animal. Crece y se desarrolla mediante la relación con Dios, de acuerdo con la especial mediación de Sus Mensajeros. La relación se alimenta gracias a la oración, el conocimiento de las escrituras reveladas por los Maestros Divinos, el amor a Dios, la autodisciplina moral y el servicio a la humanidad. La vida adquiere significado a través de este proceso.
" Sabe con certeza que la esencia de todos los Profetas de Dios es una y la misma ". --Bahá'u'lláh
El cultivo de la vida espiritual no está exento de ventajas apreciables. En primer lugar, la persona desarrolla algunas de las cualidades innatas que son causa de la felicidad humana y del progreso social, como por ejemplo fe, valor, amor, compasión, honradez y humildad. A medida que estas cualidades se patentizan, tanto más progresa la sociedad.
Otro de los efectos del desarrollo espiritual es la disponibilidad del alma hacia Dios. Al acercarse a Dios la persona se prepara gradualmente para la otra vida. Tras la muerte fisica, el alma emprende un nuevo camino hacia Dios a través de "mundos" o planos de existencia. En términos tradicionales el progreso en esta travesía se asemeja al "cielo". Pero si el alma no se desarrolla, permanece entonces distante de Dios, en lo que la teología cristiana y musulmana denominan "infierno".
En la Historia, la llegada de un nuevo Mensajero de Dios representa un momento crucial de la humanidad. Cada Mensajero da impulso a un reverdecer espiritual gracias al cual la persona se regenera y la sociedad logra avanzar. La revelación de Bahá'u'lláh y el resurgir espiritual que la acompaña, resultan especialmente significativos al coincidir con la madurez de la humanidad.
Bahá'u'lláh enseña que la humanidad, en cuanto existencia colectiva, ha entrado hoy día en su etapa de madurez. Al igual que sucede cuando un adolescente llega a la madurez, nuevas posibilidades de autorrealización se abren. Empresas de alcance mundial antes desechadas por imposibles son ahora realizables, como por ejemplo: la consecución de la paz mundial, el logro de la justicia social a escala universal, la implantación de una tecnología equilibrada, el crecimiento, la plasmación de los valores humanos y la protección del entorno natural.
Un sistema global de gobernación
EL ORDEN ADMINISTPATIVO BAHÁ'Í
De acuerdo con el modelo marcado por Bahá'u'lláh, las comunidades bahá'ís deciden sus asuntos mediante consejos de gobierno, libremente elegidos, cuya misma existencia pone en entredicho ideas comúnmente aceptadas sobre las limitaciones inherentes al sistema democrático.
El siglo veinte puede describirse en una sola frase como un experimento único y prolongado de gobernación mundial. Una cuestión de fondo ha estado presente en todos los movimientos, conflictos e instituciones de los últimos noventa años: ¿cómo va a gobernarse la humanidad a sí misma?
A comienzos de siglo la monarquía absoluta había sido ya desbancada. La Primera Guerra Mundial no hizo sino sacudir sus instituciones remanentes. La segunda guerra mundial decidió la suerte del fascismo y condujo al fin de la era colonial. Ahora, el experimento más ambicioso de todos, el comunismo, se ha visto igualmente desacreditado. Sólo queda la democracia. ¿Pero qué clase de democracia?
Aunque claramente superior a los otros sistemas ensayados hasta la fecha, la democracia -tal y como se practica hoy día- se ve sometida no obstante a sus propias convulsiones.
En Occidente, y a pesar de su éxito, el sistema multipartidista empieza a revelar de manera creciente sus propias limitaciones. En muchos países la corrupción, el cruce de insultos, las campañas negativas, el baile de votos y la indecisión han conducido a una apatía por parte de los electores cuya magnitud amenaza la integridad del conjunto del sistema.
En los países del Este, los nuevos experimentos se ven amenazados por un sinfín de problemas y fuerzas: inexperiencia, antiguas tensiones interétnicas, expectativas culturales variables, etc.
Cada vez es mayor el número de personas que hoy día se pregunta si existe alguna forma de gobierno que realmente resulte viable.
En la periferia de este debate la comunidad mundial bahá'í viene desarrollando una extraordinaria alternativa. El sistema administrativo mediante el cual la comunidad decide sus asuntos fue expuesto en los escritos de Bahá'u'lláh y fue concebido como expresión práctica de los principios sociales que Él enseñó. A decir verdad, la idea de que existe un patrón divino para la administración de la Fe Bahá'í forma parte importante de la definición del credo y práctica bahá'ís, tanto como puedan serlo las doctrinas espirituales y sociales de Bahá'u'lláh.
La autoridad en los asuntos comunitarios descansa en los consejos de gobierno libremente elegidos a nivel local, nacional e internacional. Si bien muchos de sus elementos son similares a los habituales en democracia en materia de elección, administración y gobierno, visto en su conjunto, presentan un claro contraste. El proceso de elección, por ejemplo, excluye cualquier forma de electoralismo o presentación de candidaturas. No obstante, ofrece a cada elector la mayor oferta posible de candidatos.
El proceso de toma de decisiones empleado en los consejos bahá'ís es asimismo original. Su método no está basado en la confrontación y procura lograr el consenso comunitario mediante el acercamiento de posiciones, y no enfrentando unas con otras.
Para los estudiosos de la historia y teoría políticas el aspecto más destacable radica en el equilibrio que logra entre la libertad individual y la promoción del bien común.
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La expresión personal
El mensaje de Bahá'u'lláh va dirigido no sólo a la humanidad en su conjunto, sino también a la conciencia de cada persona. "Preocupaos fervientemente por las necesidades de la época en que vivís -tal es su exhortación- y centrad vuestras deliberaciones en sus exigencias y requísitos". La persona humana posee unos poderes morales, intelectuales y espirituales imprescindibles para el avance de la civilización. Liberar estas potencialidades creativas del alma racional representa tanto un desafio lanzado para la gobernación de los asuntos humanos como para la promoción de los procesos democráticos de toma de decisiones. El orden administrativo establecido por Bahá'u'lláh requiere que las instituciones elegidas estimulen el desarrollo y ejercicio de estos poderes. Sin embargo, debe atender debidamente a este requisito mediante instituciones complementarias encargadas de aconsejar, estimular y ayudar a otros miembros individuales de la comunidad bahá'í y cuerpos elegidos. Los Ilamados a prestar tan esencial servicio, mujeres u hombres, son elegidos sobre la base de la eminencia lograda por su experiencia, sabiduría madura y otras cualidades personales destacadas.
Su nombramiento dota a la comunidad bahá'í de un cuerpo extraordinariamente diversificado de personas. Su misión es proporcionar inspiración sobre la mejor manera de trasladar a la vida diaria las enseñanzas de Bahá'u'lláh. Aunque carecen de autoridad decisoria estos distinguidos servidores de la Fe ejercen un papel vital en la formación de la vida comunitaria bahá'í.
Los miembros de estas instituciones designadas no constituyen una casta eclesiástica. Prestan servicio durante un período fijo de años, y a su término vuelven a ocupar sus puestos habituales dentro de la comunidad. Sus obligaciones no incluyen funciones sacerdotales, ni poseen especial autoridad al interpretar las enseñanzas bahá'ís, por más que sus aportaciones y puntos de vista merezcan el respeto de creyentes y cuerpos administrativos por igual.
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Decisión en grupo
Sobre la base de una serie común de principios consultivos y electorales, el sistema bahá'í de toma de decisiones se organiza en torno a un conjunto de consejos de gobierno libremente elegidos. Esta jerarquía revierte la toma de decisiones al nivel inferior donde resulte practicable -lo que le convierte en sí mismo en un vehículo único para la democracia de base-, y al mismo tiempo proporciona cierto nivel de coordinación y autoridad que permite la cooperación a escala global.
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La Asamblea Local
El orden administrativo bahá'í asienta sus cimientos en la Asamblea Espiritual local, el cuerpo de gobierno comunitario elegido cada año en toda comunidad en donde residan nueve o más adultos bahá'ís. Vale la pena describir con cierto detalle el modo de operar de la Asamblea Espiritual local, dado que muchos de sus rasgos tienen su correspondiente reflejo en el nivel nacional e internacional. El área de la Asamblea Espiritual local suele ser definida por las demarcaciones gubernativas. En otras palabras, todos los bahá'ís que viven dentro del área de una aldea, pueblo, ciudad o distrito cívico entran dentro de la jurisdicción de la Asamblea Espiritual de dicha localidad.
La Asamblea Espiritual local es elegida cada año mediante voto secreto. En abril, todos los bahá'ís adultos de la comunidad en cuestión se reúnen para la elección. Los que no pueden asistir personalmente pueden votar por otros procedimientos. Después de un período de oración y meditación, cada creyente escribe nueve nombres correspondientes a las personas que a su entender mejor capacitadas están para administrar los asuntos de la comunidad.
Las cualidades que dichas personas deben reunir son mencionadas muy claramente en los escritos bahá'ís. Los electores deben considerar "los nombres de aquellos personas que mejor combinan las cualidades necesarias de lealtad incuestionable, devoción desprendida, mente bien preparada, habilidad reconocida y experiencia madura".
Quizá el aspecto más sorprendente de todo este proceso radique en la ausencia de papeletas preparadas, o de cualquier sistema de candidaturas. En lugar de ello, cada adulto bahá'í de la comunidad es elegible como miembro de Asamblea Espiritual local.
No es preciso que las personas elegidas reciban una mayoría de votos. Las nueve personas más votadas son las seleccionadas. Dado que en principio cualquier miembro de la comunidad es candidato, los electores tienen la oportunidad de votar en conciencia con libertad absoluta de elección.
En consecuencia, las personas de reconocida madurez, experiencia y humildad tienden a ser las elegidas, y no simplemente las que son suficientemente atrevidas o lo bastante egoístas para presentarse al cargo.
Aunque un sistema como éste difiere de los usos políticos convencionales, en la práctica resulta sorprendentemente efectivo. El énfasis global del sistema electoral bahá'í recae en la búsqueda de dirigentes que posean cualidades de desasimiento, capacidad intelectual y sabiduría.
Actualmente, las Asambleas Locales velan por una gran variedad de asuntos que son la esencia de la vida comunitaria bahá'í. Entre las actividades que supervisan figuran la educación de los niños, la observancia de los días sagrados, los servicios devocionales, las clases de estudio, las discusiones, actos sociales, celebración de matrimonios, divorcios y funerales. Muchas Asambleas Locales de todo el mundo llevan a cabo proyectos educativos, económicos y medioambientales de pequeña escala.
Las Asambleas Locales supervisan asimismo la Fiesta de 19 Días, la cual -tal y como se apuntaba más arriba- es la piedra angular de la actividad comunitaria. [Ver página 12] Aunque la Asamblea constituye en última instancia la fuente final de la toma comunitaria de decisiones, la institución de la Fiesta aporta un componente sustancial de gobernación de base.
Las instituciones consiliativas desempeñan un papel importante, al facilitar asesoramiento e incluso ánimos en la toma de decisiones, de modo parecido a como facilitan apoyo moral al creyente particular. Haciendo acopio de su propia experiencia madura, los miembros de estas instituciones de apoyo proporcionan consejo basado fundamentalmente en los principios de los escritos bahá'ís, así como en un amplio campo de acciones alternativas que han demostrado su eficacia en situaciones similares. La Asamblea Espiritual se reserva el derecho de decisión final en cualquiera de los asuntos consultados, derecho que ejercerá en reunión separada.
Un siglo de crecimiento y expansión
LA FE BAHÁ'Í MANTIENE SU UNIDAD
TRAS BAHÁ'U'LLÁH
La cuestión sucesoria ha sido fundamental en todas las religiones. El fracaso en este punto ha sido la causa de cismas inevitables. La Fe Bahá'í es la única religión mundial que ha resistido a la fragmentación.
A la muerte de Bahá'u'lláh en 1892 apenas había 50.000 bahá'ís en todo el mundo. La Fe se había difundido por una mayoría de países y territorios de Oriente Medio y del subcontinente indio. No obstante, en Europa, las Américas, África subsahariana, Asutralasia y la mayor parte de Asia Bahá'u'lláh y Sus enseñanzas eran desconocidos.
Hoy día, la Fe Bahá'í es la religión independiente más extendida geográficamente tras el cristianismo. Cuenta con presencia en por lo menos 205 países y territorios dependientes y unos cinco millones de seguidores (cien veces más que hace un siglo).
La historia de su crecimiento y expansión está íntimamente ligada a dos figuras señeras de la Fe Bahá'í: 'Abdu'l-Bahá y Shoghi Effendi, sobre cuyas personas recayó sucesivamente la jefatura de la Fe a la muerte de Bahá'u'lláh.
Tal y como se apuntaba en la última sección, el gobierno de la Fe Bahá'í descansa en cuerpos democráticamente elegidos. Cumplir con la voluntad de Bahá'u'lláh en este sentido fue obra de estos dos dirigentes hereditarios. El papel que desempeñaron como sostenedores de la unidad esencial de la Fe Bahá'í carece de parangón en la historia religiosa.
La cuestión sucesoria ha sido fundamental en todas las religiones. El fracaso en este punto ha dejado como secuela cismas perdurables. Hoy día, existen más de 2.000 sectas cristianas, 1.000 islámicas y divisiones comparables en el hinduismo, budismo y judaísmo. Muchas de las sectas resultantes surgieron por desavenencias en torno a quién tendría autoridad para interpretar la escritura sagrada.
« Mi objeto no es sino el mejoramiento del mundo y la tranqudidad de sus pueblos ». --Bahá'u'll'áh
Bahá'u'lláh evitó el cisma mediante un procedimiento aparentemente simple: la redacción de un Testamento. En él no sólo designaba a Su hijo mayor para sucederle, sino que también le transmitía la autoridad de interpretar Sus escritos y de convertirse en el punto focal para la unificación de la comunidad.
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`Abdu'l-Bahá: el Maestro
Retrospectivamente, se hace claro que Bahá'u'lláh había preparado cuidadosamente a 'Abdu'I-Bahá para la sucesión. 'Abdu'l-Bahá nació el 23 de mayo de 1844, la misma noche en que el Báb hacía Su declaración. De niño sufrió la suerte de Su Padre durante las primeras persecuciones dirigidas contra los babíes.
« La religión de Dios es para el amor y la unidad; no la conviertas en causa de enemistad y disensión ». --Bahá'u'lláh
Tenía ocho años de edad cuando Bahá'u'lláh fue arrojado a un calabozo. Al visitarlo vio una argolla de hierro y cadenas prendidas al cuello de Su Padre.
Con la edad 'Abdu'I-Bahá llegó a ser el compañero más cercano de Su Padre, por cuyo encargo hubo de realizar importantes cometidos. Entre ellos el de entrevistar previamente a quienes acudían a ver a Su Padre, una medida destinada a protegerle de imposiciones frívolas o malintencionadas.
En Akká, cuando todo el grupo de bahá'ís prisioneros había caído enfermo de fiebres tifoideas, malaria y disentería, fue 'Abdu'I-Bahá quien se desvivió por limpiar, cuidar y alimentar a los pacientes. Hasta que, finalmente, también Él cayó abatido por el mal. Durante un mes permaneció en estado crítico.
Estos rasgos de desprendimiento, erudición y gran humildad, junto con la obvia admiración del propio Bahá'u'lláh, Le valieron a 'Abdu'l-Bahá el titulo de «Maestro», un término todavía usado por los bahá'ís para referirse a 'Abdu'l-Bahá.
A la muerte de Bahá'u'lláh, y a pesar de los términos expresos de Su Testamento, algunos familiares, vencidos por la envidia, intentaron usurpar el puesto de 'Abdu'I-Bahá. Repetidas veces la ambición les movió a tratar de crearse sus propios seguidores.
Es significativo, teniendo en cuenta la rapidez con que otras religiones sufrieron cismas, que ninguno de los grupos disidentes haya conseguido mantenerse y crear una división permanente en la Fe Bahá'í. De hecho, cada grupo se desintegró a la muerte de sus respectivos dirigentes, por lo que no ha habido sectas o denominaciones que hayan logrado mantenerse. Los bahá'ís atribuyen esta unidad al poder del «Convenio». [Véase página 49.]
Nuevos enfoques para viejos problemas
LA PARTICIPACIÓN BAHÁ'Í EN EDUCACIÓN, MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO
Históricamente la religión ha sido uno de los más potentes medios para el cambio de las actitudes y conducta humanas. Para hacer frente a los numerosos males sociales que afligen a la humanidad, los bahá'ís, inspirándose en la palabra de Dios para este día, se esfuerzan por crear nuevos y esperanzadores modelos de acción y transformación social.
A unque los recursos de la Comunidad Bahá'í son limitados en comparación con los medios de que disponen las instituciones de religiones más antiguas, y ya no se diga los gobiernos y organismos internacionales, tal hecho no ha sido impedimento para que estos últimos años se haya emprendido toda una serie de esfuerzos destinados a hacer frente a los problemas del subdesarrollo y degradación medioambiental.
Lo significativo del empeño no radica ni en la cuantía ni en la escala, sino en la novedad y esperanza que su modelo ofrece al mundo.
De acuerdo con los datos más recientes, las comunidades bahá'ís de todo el mundo están llevando a cabo cerca de 1.300 proyectos de desarrollo local, que oscilan desde la creación de centros modestos de alfabetización, pasando por campañas de reforestación, hasta la instalación de dispensarios médicos y centros de investigació'n medioambiental. La gran mayoría de los proyectos se llevan a cabo en países del llamado Tercer Mundo.
Lo que distingue el enfoque bahá'í es la integración de los principios espirituales, sociales y administrativos, descritos por Bahá'u'lláh hace más de cien años. Sea cual sea la esfera particular a la que se refieran tales principios -espiritualidad, ideas sociales, procedimientos administrativos- las perspectivas aportadas resultan novedosas.
Tomadas en su conjunto, su impacto se ve multiplicado. Es más, los bahá'ís están convencidos de que en las enseñanzas de Bahá'u'lláh se encuentra un amplísimo instrumental especialmente apto para actuaciones colectivas, actuaciones que la humanidad tendrá que emprender si desea sobrevivir y prosperar en la nueva era.
Las enseñanzas espirituales de Bahá'u'lláh hacen hincapié en la autosuficiencia y valía personal, y promueven un tratamiento global de los problemas sociales y de sus causas subyacentes. Pero quizá lo más destacable sea el hecho de que las enseñanzas de Bahá'u'iláh enlazan con los elementos más profundos de la naturaleza humana -elementos que son espirituales por naturaleza-, y en esa medida sacan provecho del poder motivador que anida en el espíritu humano.
Las enseñanzas sociales de Bahá'u'lláh establecen un patrón de conducta y de acción acorde con los más nobles ideales y aspiraciones de la sociedad moderna. En ellas se encuentra reflejada la justicia y pueden fundarse aplicaciones prácticas para la resolución de los problemas sociales.
Por ejemplo, los esfuerzos por mitigar la pobreza no pueden aislarse de otras actividades destinadas a la promoción de la mujer. La gran mayoría de los pobres del mundo son mujeres y niños. En muchos países en vías de desarrollo, especialmente los africanos, las campesinas cultivan la mayor parte del alimento. Desde el punto de vista bahá'í parece lógico pensar que toda mejora del abastecimiento en estas regiones dependa de la mejora del estatus de la mujer. Otros temas relacionados con el medio ambiente y el desarrollo encuentran solución al abordar otros problemas como el racismo, la falta de educación y la contienda religiosa.
El orden administrativo creado por Bahá'u'lláh conlleva, asimismo, un nuevo modo de actuar en sociedad. El entramado mundial que forman los consejos bahá'ís locales, nacionales e internacional de gobierno aportan un nuevo modelo descentralizado de administración. Lo dicho resulta particularmente cierto en el caso de las Asambleas Espirituales Locales, auténticos órganos de base en los que se adoptan decisiones con respecto al desarrollo.
Además, los procedimientos de consulta, tal y como son practicados por los bahá'ís, pueden ser aplicados a una gran variedad de situaciones con vistas a estimular la colaboración y el desarrollo social.
Religión y cambio social
Históricamente, la religión ha sido uno de los agentes más poderosos para facilitar el cambio de la conducta y actitudes de las personas. Tradicionalmente la religión suele definir lo que significa ser persona, así como la naturaleza de nuestras metas y relaciones. Y es precisamente aquí -tratándose W cambio de la conductadonde los planteamientos bahá'ís aportan mayores esperanzas de resolver los problemas del desarrollo, la educación y la conservación del medio ambiente.
Dado que los recursos materiales de la comunidad bahá'í son limitados, la mayoría de los proyectos son modestos y están centrados en el entorno local.
No obstante, se trata de proyectos típicamente bahá'ís, tanto por su concepción como por el modo de ejecutarse. Directa o indirectamente, la gran mayoría de ellos está dirigida a promover la unidad de la humanidad. Muchos ponen el acento en elevar el estatus de la mujer. Muchos están al servicio de minorías que han sufrido discriminación. La mayoría hace gran uso del principio de la consulta como medio para granjearse la colaboración y dar autonomía a sus beneficiarios. En conjunto, el resultado da fe de un nuevo modelo global e integrado de actuación socioeconómica.
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El Instituto de Formación para la Mujer Rural
En la India, por ejemplo, la comunidad bahá'í de dicho país ha acometido un gran número de proyectos de desarrollo, especialmente centros de aprendizaje. Uno de ellos es el Instituto de Formación Profesional para la Mujer Rural, situado en Indore (estado de Madhya Pradesh). En él se imparten de forma gratuita clases de alfabetización y formación profesional para las jóvenes desfavorecidas.
El Instituto atiende a las aldeas pobres de un área muy amplia, a las que procura transmitir destrezas útiles para los mercados locales. Sin embargo, al igual que en otros proyectos bajo patrocinio bahá'í, no faltan elementos de educación espiritual y moral que contribuyen en gran medida a la efectividad del Instituto.
«Por más que la alfabetización y lo formación sanitaria y profesional sean esenciales, creemos que lo fundamental que aporta el Instituto es su ayuda para que las jóvenes reconozcan su capacidad plena como seres humanos», afirma Janak Palta McGilligan, directora del Instituto. "Es aquí donde interviene el factor moral".
El currículum de formación espiritual y moral recalca la igualdad del hombre y la mujer, la unidad de la humanidad, y la importancia de poseer un corazón puro y motivaciones desinteresadas. Estos mismos principios son el trasfondo motivador del desarrollo personal.
«Procuramos imbuirles de confianza, de modo que sepan que son personas muy importantes y que pueden jugar un papel muy destacado en la mejora de sus propios hogares y en el desarrollo de sus aldeas», explica Tahirih K. Vadji, una de las fundadoras del Instituto y miembro de la
Asamblea Nacional de los Bahá'ís de la India. «A decir verdad, hemos podido saber que, a su vuelta, estas jóvenes inftuyen en todos sus comunidades. Regresan con ideas nuevas sobre salud e higiene y promueven la educación infantikl».
El Instituto fue galardonado en junio de 1992 con el premio Global 500 que concede el Programa Medioambiental de las Naciones Unidas. En la mención de la entrega podía leerse:
«Desde 1987, el Instituto Bahá'í de Formación para la Mujer Rural ha llevado a cabo tres programas de educación de las campesinas para combatir la plaga de larvas de Guinea causada por la contaminación de aguas en el Centro de la India ( .. ). Cuando comenzó el programa había 752 personas infectadas y 210.000 corrían riesgo. En la actualidad las larvas de Guinea han sido completamente erradicadas del distrito».
El proyecto de El Chaco
En Bolivia los bahá'ís dirigen o patrocinan varios proyectos especiales, tales como el Centro de Estudios Medioambientales Dorothy Baker, gracias al cual pudo Primo Pacsi establecer su escuela preparatoria en una lejana aldea del altiplano. [Véanse páginas 12-13.]
En las tierras bajas de la Bolivia suroriental, región conocida por El Chaco, los bahá'ís participan en un proyecto destinado a potenciar la condición y valía de una población durante largo tiempo olvidada. Sus integrantes son en su mayor parte campesinos pobres, a los que el programa proporciona formación técnica, organización comunitaria e ideales espirituales.
Basándose en los principios bahá'ís, el proyecto Chaco fomenta el desarrollo de la persona. Aunque gran parte de la formación es técnica -por ejemplo, se enseña cómo cultivar cítricos resistentes a los hongos, cómo plantar maíz de alto valor proteínico o cómo vacunar al ganado-, una parte muy especial y complementaria del esfuerzo está dedicada a impartir formación en materias como organización comunitaria y técnicas de toma de decisiones, como la consulta.
La meta es crear un nivel de autosuficiencia que, mediante la sensibilización comunitaria, permita reducir la dependencia de la ayuda y asesoramiento externos.
Uno de los elementos fundamentales de este enfoque radica en que la enseñanza incluye la formación en principios morales. «Si las personas son deshonestas, la enseñanza de la contabilidad simplemente les ayudará a practicar su falta de honradez de manera más efectiva», explica Garth Pollack, director del proyecto de 1988 a 1990. «Así que en nuestras clases hablamos de la honradez, del servicio y de la unidad comunitaria».
« Todo hombre de discernimiento que camine por la tierra se siente avergonzado, pues comprende plenamente que aquello que es la fuente de su prosperidad, riqueza, grandeza, exaltación, progreso y poderío es, de acuerdo con lo dispuesto por Dios, la tierra misma hollada por los pies de todos los hombres ». --Bahá'u'lláh
Una parte especial del proyecto está dirigida a promover un nuevo ideal de liderazgo, un ideal fundado en gran parte en conceptos bahá'ís. «Nuestro enfoque tiene como raíz la noción de que todos formamos una familia humana», dice Ken Roedell, director actual del proyecto. «Estamos intentando animar a que las personas se conviertan en servidoras de sus propias comunidades. Ésa es nuestra definición del líder comunitario: «una persona que sirve, no una persona que deba ser servida».
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Una red rural de cuidados sanitarios de África
Los bahá'ís del Chad han establecido una red sanitaria de cuidados primarios que beneficia a algunas de las aldeas más remotas del país. La red tiene su sede central en Sarh y está compuesta por indígenas formados en las técnicas de cuidados primarios: vacunas, primeros auxilios, detención de diarreas infantiles (a menudo fatales), cuidados frente a la malaria.
« Juzga con equidad, te conmino por Dios ( .. ). Si Me rechazas, ¿por medio de qué prueba has de vindicar la verdad de lo que posees? » --Bahá'u'lláh
El proyecto se apoya en un número relativamente alto de bahá'ís de la región, quienes, por medio de sus Asambleas Espirituales locales, facilitan el trabajo efectivo y motivado de la red de comunicación. Los trabajadores sanitarios bahá'ís que prestan servicios en las aldeas son voluntarios escogidos por sus comunidades locales. Dentro de la preparación sanitaria, el ideal de servicio figura de manera destacada (ya que entre bahá'ís equivale a una forma de adoración).
La consulta con la Asamblea Espiritual Local tiende a reforzar el deseo del voluntario y anima a que la comunidad mejore sus condiciones sanitarias. Como resultado de esta combinación de factores, el índice de abandono entre los trabajadores sanitarios bahá'ís del Chad y de otros países africanos es muy bajo en comparación con otros programas similares.
« No os ocupéis con vuestros propios afanes; fijad vuestros pensamientos en lo que rehabilite la suerte de la humanidad y santifique las almasy los corazones de los hombres ». --Bahá'u'IIáh
«En algunos países africanos, el índice de abandono que se registra en los programas gubernamentales oscila entre el 40% y 70%», explica el Dr. Ethel Martens, un bahá'í canadiense especialista en atención sanitaria que ha trabajado con varias comunidades bahá'ís de África y Asia. «En los proyectos bahá'ís, el índice registrado en dos años oscila entre el 2% y 5%. Así, en un proyecto de Kenia, por ejemplo, se produjeron dos abandonos de
un total de 40 trabajadores. En Zambia se produjo un abandono por 19 trabajadores. La diferencia que establecen los proyectos bahá'ís radica en el uso de métodos participativos en los talleres de formación».
Bahá'u'lláh dio directrices precisas sobre el modo de realizar el progreso y el cambio social. De manera especial recalcó la importancia de las obras sobre las palabras. «No os ocupéis con vuestros propios afanes; fijad vuestros pensamientos en lo que rehabilite la suerte de la humanidad y santifique las almas y los corazones de los hombres», escribió Bahá'u'lláh. «Esto puede realizarse de la mejor manera a través de obras puras y santos, mediante una vida virtuosa y una conducta justa».
Al combinar esta idea de servicio desinteresado con los ideales sociales bahá'ís y los principios administrativos, surge un nuevo modelo de actuación social. Un modelo que incluye el uso de la consulta para establecer el consenso comunitario y la unidad; un modelo que insiste en el máximo nivel posible de autonomía y potenciación personal, y que anima a aplicar un enfoque holístico a la comprensión de los problemas sociales y sus causas.
Los esfuerzos bahá'ís en materia de desarrollo no sólo hacen frente a las mayores preocupaciones de nuestro tiempo -medio ambiente, educación y sanidad-, sino que también procuran revitalizar el espíritu humano y abatir las barreras que traban la colaboración armoniosa entre hombres y mujeres, sea cual sea su origen religioso, racial o nacional.
Hacia un Nuevo Orden Munidal
BAHÁ'U'LLÁH Y SU VISIÓN DEL FUTURO
Los bahá'ís creen que los impresionantes cambios experimentados en lo que va de siglo -y los que ahora mismo se producen- han cobrado impulso con la venida de un nuevo Mensajero de Dios y están influidos por la luz de una nueva Revelación.
Hace pocos años la frase «nuevo orden mundial» volvió a irrumpir en el vocabulario común.
En 1988, el entonces Presidente de la Unión Soviética Mijail Gorbachov hablaba ante las Naciones Unidas sobre la necesidad de arbitrar un «consenso universal» al paso que la humanidad se dirigía hacia «un nuevo orden mundial». En 1990, el entonces presidente de los Estados Unidos de América George Bush aprovechaba el término para describir el nuevo nivel de colaboración alcanzado entre las naciones con posterioridad a la Guerra Fría, sobre todo con relación a la actuación de Naciones Unidas al repeler la agresión producida en el Golfo Pérsico.
Desde entonces la frase ha calado en los círculos académicos y periodísticos. Los dirigentes mundiales lo han hecho suyo. El término viene a configurar las discusiones sobre lo que puede ser la organización social y política de nuestro planeta. A pesar de estas discusiones, el nuevo orden mundial carece todavía de definición real. Que ha surgido es evidente; los detalles, no obstante, sólo pueden esbozarse.
Para los bahá'ís la expresión «nuevo orden mundial» posee un significado nítido y especial. Hace más de 100 años, Bahá'u'Iláh empleó la frase para referirse a una serie de cambios trascendentales en los dominios político, social y religioso de la vida mundial. «Los signos de convulsiones y caos inminentes pueden discernirse ahora, por cuanto el Orden prevaleciente se ha demostrado lamentablemente defectuoso», escribió. «Pronto el orden actual será enrollado y uno nuevo desplegado en su lugar».
Los bahá'ís creen que los dramáticos cambios experimentados en lo que va de siglo -y los que ahora mismo se producen- han cobrado impulso con la venida de un nuevo Mensajero de Dios y están influidos por la luz de una nueva Revelación. Puede que decir esto suponga un gran acto de fe. Pero, si Dios existe y Su representante caminó sobre la tierra hace un siglo, es evidente que los efectos de Su presencia alcanzan mucho más allá del horizonte de Su vida física.
Así pues, para los bahá'ís la idea de un nuevo orden mundial comprende mucho más que la reorganización política, la proclamación de una visión a unos pocos dirigentes mundiales, o las construcciones jurídico-legales de unos cuantos académicos. Antes bien, se trata del «Sistema» descrito por Bahá'u'lláh, es decir, de la implantación de Sus principios y enseñanzas. El nuevo orden mundial, como la propia Fe Bahá'í, abarca todo el arco de actividades humanas, desde la esfera social y política, hasta nuestras relaciones cotidianas en comunidad, sean de carácter cultural, espiritual o económico. En fin, supone un reordenamiento interno y externo.
Los bahá'ís trabajan por adelantar la realización de esta gran visión. En esencia representa el cumplimiento de la visión bíblica de Isaías, del tiempo cuando los hombres «forjarán de los espadas arados, y de las lanzas podaderas ( .. ) ni nunca más se ejercitarán en la guerra». Es aquello por lo que los cristianos han suspirado durante siglos cuando, al recitar la Oración del Señor, dan testimonio de la llegada del Reino de Dios: «Venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo».
También es el sentido que posee la promesa islámica según la cual la luz de la justicia de Dios romperá un día sobre la tierra entera: «No verás en ella ni montes ni hondonados».
Las semillas de esta histórica transición pueden apreciarse en los cambios y transformaciones anunciadores del nuevo orden mundial, y se hacen patentes en una miríada de formas: la tendencia hacia la equiparación de la mujer y de las minorías, con su siglo de existencia; la tendencia, también marcada desde hace un siglo, hacia una mayor justicia económica, con la consiguiente eliminación de las tradicionalmente inmensas diferencias de clase y riqueza; en fin, la centenaria tendencia hacia la interdependencia global.
Bahá'u'lláh previó estas tendencias. Habló de la inminente transformación de la humanidad y promulgó el armazón de los principios y disposiciones que habrían de promover el progreso social en esta nueva época.
Muchos grandes idealistas promueven hoy principios e ideas semejantes; y en efecto, tal como ya se ha hecho notar, las enseñanzas sociales de Bahá'u'lláh son sinónimas de la definición moderna de una sociedad progresiva.
Sin embargo, la mera promulgación de un nuevo conjunto de ideas sociales no es suficiente por sí misma para transformar el mundo y a producir el nuevo orden mundial, como se ha visto con la quiebra del comunismo.
El nuevo orden mundial sólo puede construirse sobre la base de una comprensión profunda de la realidad espiritual de la persona, una realidad que descansa en la mismísima esencia de nuestros seres.
El mundo espiritual constituye la fuente de esas cualidades humanas que engendran la unidad y la armonía, que aportan comprensión y agudeza, y que hacen posible empresas de colaboración. Entr

SRA. MA. ELODIA dijo
SOY CATOLICA Y ESTUVE LEYENDO ACERCA DE LOS BAHAIS, Y ME SURGE LA DUDA DE ¿QUE OPINION TIENEN DE LA MADRE DE JESUS?
GRACIAS POR SU ATENCION.
12 Julio 2006 | 03:34 AM